Socorro! Me he quemado!

Hola a tod@s!

Es lo típico, llevas todo el verano escuchando hablar de bronceadores, de como utilizarlos, cada cuanto reponerlos, del moreno perfecto y que cuidados tener en la playa para evitar las quemaduras, pero un buen día te despistas y vuelves a casa roja como un tomate y pelando la piel como si fueras una gamba.

El daño ya está hecho, tu piel se ha quemado por los excesos solares, ¿y ahora qué? Ahora hay que seguir una serie de pautas y cuidados específicos para ayudar a nuestra piel a recuperarse del daño sufrido, a la vez que le pides mil disculpas.

Eso no es moreno, es rojo gambón!

Eso no es moreno, es rojo gambón!

Este tipo de quemaduras se producen cuando la cantidad de exposición UV ha superado la capacidad protectora de la melanina de la piel, por lo que nuestra piel empieza a resecarse, enrojecerse, a picar y ponerse tirante, alcanzando su punto álgido a las 6 u 8 horas tras la exposición. Por norma general, a los pocos días la piel empezará a pelarse, por lo que hay que hay que extremar los cuidados en la piel si llegamos a ese punto.

Lo primero es distinguir la gravedad de las quemaduras, vamos a suponer que no son especialmente graves, porque si lo fueran el primer paso sería acudir al médico para que las valore y recete en tal caso una crema con hidrocortisona, destinada a calmar la inflamación.

Nada más sentir las primeras molestias por quemaduras debemos refrescar nuestra piel. Para ello es aconsejable darse un buen baño con agua fría, aplicar paños de agua fría o utilizar vinagre, preferiblemente de manzana y rebajado con agua (dos partes de vinagre y una de agua fría), ya que tiene acción antiinflamatoria, ayuda a prevenir la aparición de ampollas, la descamación y ayuda a restablecer el pH natural de la piel promoviendo su recuperación.

Esta foto muestra a un conductor de autobús y como el sol le produjo envejecimiento prematuro de la piel en el lado expuesto al sol.

Esta foto muestra a un conductor de autobús y como el sol le produjo envejecimiento prematuro de la piel en el lado expuesto al sol.

Después de calmar el calor acumulado en nuestra piel es necesario aplicar un aftersun que ayude a regenerar nuestra piel y a hidratarla. Los aftersun funcionan ayudando a nuestra piel a regenerarse y recuperarse de los daños sufridos a nivel celular por la exposición a los rayos UV. La erosión celular que sufre nuestra piel tras esta exposición tiene efectos a corto plazo, como las rojeces o el descamamiento, pero también los tiene a largo plazo, como la aparición de manchas, arrugas y envejecimiento prematuro. El aftersun ayuda a evitar estos daños regenerando la piel, calmándola y rehidratándola.

También existen otras opciones para reparar la piel tras la exposición al sol, como por ejemplo, el uso de jugo puro de aloe vera, ya que es el mejor regenerador celular procedente de la naturaleza, es un fantástico antiséptico natural, tiene una absorción muy buena por la piel, es capaz de calmar el dolor, tiene acción antiinflamatoria e hidratante y, además, tiene acción antipirética, es decir, que calma la sensación de calor de la piel. Otras opciones serían el aceite de rosa mosqueta, con propiedades parecidas al aloe vera, y la aplicación conjunta de agua termal, para refrescar y calmar la piel, o cremas ricas en vitamina E, calamina, manzanilla, aceite de oliva y/o centella asiática, por sus capacidades regenerantes y calmantes.

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Hay que evitar productos que contengan ingredientes que puedan taponar el poro, como la vaselina, porque al no dejar transpirar la piel podemos agravar su estado al retener más calor y sudor.

Igualmente, la piel necesita hidratarse y regenerarse tanto por dentro como por fuera, asi que no hay que olvidarse de beber abundantes cantidades de agua y bebidas isotónicas como el aquarius, dejando de lado el alcohol y las bebidas con cafeína, que resecan la piel.

Al día siguiente, cuando vayamos a ducharnos, hay que hacerlo con agua templada o un poco fría. Nunca con agua caliente ni extremadamente fría, ya que contrariamente a lo mucho que creas que te puede venir bien, el agua muy fría puede agravar la quemadura ya que restringe el flujo de la sangre.

Tanto el aftersun como las cremas hidratantes destinadas a combatir la irritación no hacen milagros, por lo que hay que prologar su uso más allá del día de autos para que su efecto sea completo y siempre en función de la gravedad de la quemadura, repitiendo las aplicaciones incluso varias veces al día, lo importante es que la piel se sienta confortable.

En muchas ocasiones, incluso todos estos cuidados son insuficientes y las temidas ampollas o la descamación de la piel hacen acto de aparición. En estos casos, lo más importante es no tocar las ampollas ni arrancar la piel, ya que la piel que crece bajo la quemadura aún estará muy sensible y se podría infectar, y por supuesto, continuar con el protocolo de untarse en crema varias veces al día.

Eso no se hace! No se quita la piel chamuscada por el sol!

Eso no se hace! No se quita la piel chamuscada por el sol!

Por último, vamos a desmontar dos mitos: el primero es el de “primero te pelas y luego te pones morena”, error como un mundo, ya que al descamarte el moreno preciado puede quedarte a parches o incluso con marcas o manchas en la piel. El segundo mito es el de “ahora que me he quemado ya no puedo volver a quemarme”, otra tontería que no se quien se la inventó, porque la piel nueva que sale tras descamarse es todavía mas delicada que la anterior, por lo que habría que extremar aun mas si cabe los cuidados bajo el sol.

Y por supuesto, por si a alguien se le pasa por la cabeza, tras quemarse queda terminantemente prohibido tomar el sol por unos días, ya que la piel necesita tiempo para recuperarse y con esto solo se conseguiría retrasar su mejoría.

Espero que no necesitéis aplicar estos consejos!

Un beso

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