DIY – Bálsamo desmaquillante casero

Hola a tod@s!

Hacía tiempo que me venía rondando por la cabeza el hacer mi propio desmaquillante, así que, después de muchas pruebas, vengo con este tutorial para que vosotras también podáis hacerlo en casa. He optado por el formato de bálsamo porque es de mis texturas favoritas y, a mi modo de ver, de las más eficaces a la hora de retirar el maquillaje. Y sin más preámbulos os dejo con el tutorial sobre cómo hacer un bálsamo desmaquillante casero, ¡espero que os guste!






La composición de este bálsamo desmaquillante es 100% natural, ya que me parece que, de hacer algo en casa, mejor que sea lo más natural y respetuoso con la piel posible. A continuación os dejo el listado completo de ingredientes:

☆ 80 gramos de manteca de cacao.
☆ 40 gr de aceite de oliva.
☆ 10 gramos de aceite de jojoba.
☆ 25 gramos de cera de abejas.
☆ Dos gotas de aceite esencial de árbol del té.
☆ Dos gotas de aceite esencial de menta.
☆ Dos gotas de aceite esencial de neem.
☆ Una cucharadita de ácido ascórbico o vitamina E.

La base de este bálsamo va a ser una combinación de mantecas, aceites y ceras, en mi caso he optado por manteca de cacao, porque me gusta su aroma, aceite de oliva, porque es conocido por ser buen desmaquillante y aceite de jojoba, porque es perfecto para pieles mixtas o grasas como la mía. Podéis cambiar estos ingredientes por otros que sean más acordes a vuestros gustos o tipo de piel, como manteca de karité, manteca de mango, aceite de coco, aceite de aguacate, aceite de ricino, etc, las posibilidades son infinitas. La cera de abejas ayuda a darle consistencia, yo he usado cera virgen, pero podéis usar cera alba, cera de soja o lanette, es cuestión de gustos.

Lo mismo ocurre con los aceites esenciales, los podéis cambiar en función de vuestros gustos y necesidades. En mi caso he optado por aceite esencial de árbol del té y de menta porque ambos tienen propiedades antibacterianas y me van bien para mi piel con tendencia acnéica, luego he puesto también aceite de neem, de gran poder hidratante, un poco para compensar. Vosotras podéis optar por los que más os gusten, como el de lavanda o manzanilla si tenéis la piel sensible, o el de palo de rosa si queréis aportar activos antiedad.

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La forma de fabricarlo también es muy sencilla, lo primero que haremos será poner un cazo con agua al fuego sin que llegue a hervir y, después, introducir en el cazo un frasco donde queramos guardar nuestro bálsamo. Añadimos la manteca de cacao y la revolvemos para que se vaya fundiendo, a continuación añadimos los aceites de oliva y jojoba y, por último, la cera de abejas, que tardará más en fundirse.

Cuando todos los ingredientes se hayan disuelto, apagamos el fuego y añadimos los aceites esenciales elegidos y una cucharadita de ácido ascórbico o vitamina E. Si no tenéis a mano esto último no os preocupéis, el ácido ascórbico o la vitamina E actúan como conservantes, pero dado que nuestra mezcla es rica en aceites tampoco es un paso esencial ya que se conservaría bien hasta 3 meses.

Ahora ya solo queda esperar a que solidifique, lo dejamos reposar con la tapa abierta un par de horas hasta que el bálsamo adquiera una textura mucho más densa y se haya enfriado por completo. Para usarlo, lo mejor es aplicarlo con un suave masaje por la cara, insistiendo en las zonas más conflictivas, como ojos y boca, para después retirarlo con ayuda de una muselina empapada en agua caliente. Es útil la muselina porque al ser un bálsamo graso, ayuda a retirar los restos mejor, igualmente, como fan de la doble limpieza, os aconsejo pasar después un limpiador jabonoso con el que completar la rutina de limpieza y desmaquillado.

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Este bálsamo desmaquillante os recordará a otros más conocidos, como el de Eve Lom, por su textura y aroma, con la ventaja de que sus ingredientes son 100% naturales y sale mucho más económico que el de la firma americana. Si no encontráis en vuestra ciudad una botica o herbolario que venda este tipo de ingredientes, os recomiendo que le echéis un vistazo a las tiendas Gran Velada y Jabonarium, donde encontraréis éstos y otros tantos ingredientes con los que fabricar vuestra propia cosmética casera.

¡Espero que esta entrada os haya gustado y os animéis a probar a fabricar vuestro propio bálsamo desmaquillante!

Un beso


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Tutorial de Maquillaje FX – Zombie Clásico

Hola a tod@s!

¿Existe algo más clásico para Halloween que el disfraz de zombie? Para mi gusto, es de lo más típico de estas fechas y si quieres dar miedo, nada como cubrirse de sangre y arrastrase con cara de no haber dormido durante un mes. Pero seamos serios, si queremos dar miedo de verdad necesitamos algo de magia extra y qué mejor que modelar un zombie con la ayuda del látex y un poco de maquillaje.

En esto de la creación de zombies lo mejor es dejar la imaginación volar y diseñarlo a nuestro antojo. Habrá gente que prefiera el típico zombie de color verde recién levantado de la tumba y habrá los que prefieran el zombie tipo infectado que no ha muerto pero que tampoco tiene pinta de estar muy vivo. Lo que nunca falla es que nuestro zombie lleve alguna herida de guerra, ya sea porque es un muerto viviente o porque ha sufrido ciertos daños al infectarse de algún virus extraño. Por ello hoy os traigo un tutorial de maquillaje para crear un zombie clásico con un desgarro en el cuello y cara de pocos amigos, ¡espero que os guste!






Lo primero que vamos a hacer es crear una herida con látex en la zona del cuello, como si nos hubieran infectado con un desgarro o un mordisco (si, soy de la escuela de los infectados, me dan más mal rollo) y también en la cara por adornarla un poco. Para ello vamos a seguir el tutorial de cómo hacer una herida con látex que os enseñaba hace un par de días (click aquí) y que consiste en aplicar una capa de látex, un poco de papel tissue, lo secamos con secador y lo sellamos con polvos sueltos. Repetimos este proceso tres veces o hasta conseguir el grosor de piel deseado.

Cuando tengamos la herida preparada, la rompemos con mucho cuidado con la ayuda de unas tijeritas de punta redonda y la desgarramos al gusto. Ahora toca maquillarla para darle un aspecto terrorífico: en la parte de fuera he aplicado base de maquillaje y la he sellado con polvos; en el interior de la herida, ponemos negro en los bordes para darle profundidad y aplicamos burdeos para simular la herida. En la parte de fuera podemos pintarlo con burdeos, morado y gris, e incluso dibujar algunas venas en verde y azul con lápiz de ojos. Si queremos darle más profundidad a la herida, podemos empapar un poco de algodón el látex, rellenarla y pintarla al gusto, así se verán volúmenes dentro y dará peor impresión.

El último paso es pintar la cara al estilo zombie, aplicando colores grises, azulados y morados en los contornos, en la zona de la ojera y también en las clavículas, hombros y donde hemos pintado las venas. El toque final nos lo proporciona la sangre artificial, debemos echarla en la herida con generosidad y esparcirla por el resto del cuerpo a toquecitos.

Siguiendo estos sencillos pasos conseguimos recrear un zombie que asustará a más de uno y, aunque parezca mentira, este tipo de heridas con látex son cómodas de llevar y muy duraderas. Si queremos darle un toque más realista podemos utilizar lentillas de colores, en mi caso, como no les doy mucho uso, simplemente he retocado la foto cambiando el color a un verde pantano fluorescente, ¡espero que me perdonéis esta licencia artística!

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Algo que no se suele contar es cómo se quita la herida hecha con látex y realmente no es dificil, pero prefiero contaros mis truquitos. Lo primero que hay que hacer es tirar por la herida con mucho cuidado hasta despegarla del todo, esto puede molestar un poquito si lo hacemos en zonas donde la piel es más fina o sensible. Si aplicamos aceite donde llevamos la sangre, el maquillaje y los restos de látex, se despegará con más facilidad que si aplicamos un desmaquillante normal. Sirve cualquier tipo de aceite, en mi caso estoy usando aceite de jojoba pero podéis coger aceite de girasol de la cocina porque hace la misma función. A continuación, limpiarlo con algún gel jabonoso para eliminar los restos de aceite y no olvidéis hidratarlo bien. Si tenéis la zona un poco irritada os irá de perlas alguna crema tipo Cicaplast de La Roche Posay, ya que calma la piel, reduce las rojeces, reconstruye la epidermis irritada y además la hidratada.

Y vosotr@s, ¿Os ha gustado este tutorial? ¿Habéis utilizado látex para crear muertos vivientes? ¿Os vais a disfrazar de zombie en Halloween?

Un beso


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Como hacer jabón casero – Jabón exfoliante de avena (DIY)

Hola a tod@s!

Hace aproximadamente un año os enseñaba en esta entrada como aprender a fabricar vuestro propio jabón casero con el proceso en caliente, un método que permitía utilizar el jabón a las veinticuatro horas de su fabricación. Lo cierto es que fue una entrada que gustó mucho en su día y uno de los vídeos (click aquí) con más visitas, superando a día de hoy las 9.000 visualizaciones. Es por ello que hoy os traigo otra receta de jabón casero, un poco más elaborado que la primera, que estoy segura de que os encantará: vamos a aprender a preparar un jabón exfoliante de avena.

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Los jabones caseros tienen la ventaja de ser totalmente naturales y hechos a la medida de nuestras necesidades, además de ser una actividad la mar de divertida. Para hacer jabón debemos mezclar tres ingredientes base, una grasa (aceite o manteca), agua destilada y sosa cáustica. Al mezclarlos se produce una reacción conocida como saponificación, convirtiendo estos tres ingredientes en un jabón. El proceso en caliente nos permite acelerar el proceso de saponificación y, en lugar de tener que esperar mínimo un mes, podemos usarlos a las veinticuatro horas de fabricarlos, siendo totalmente seguros para la piel.

Mucha gente me pregunta acerca de las proporciones de los ingredientes y yo siempre respondo que lo mejor es usar la calculadora de Mendrulandia, ya que nos permite conocer como quedará nuestro jabón y saber qué cantidades debemos usar de cada ingrediente. Si os interesa el mundo del jabón casero, también os recomiendo que visitéis su foro, donde encontraréis mucha información útil al respecto y una comunidad encantadora.

El jabón que vamos a preparar hoy es un jabón exfoliante hecho a base de una mezcla de aceites y mantecas naturales de gran poder hidratante y un ingrediente exfoliante natural y fácil de encontrar, el salvado de avena. El jabón resultante exfoliará suave pero eficazmente el cuerpo, dejando a su vez la piel hidratada y suavizada.

INGREDIENTES

Los ingredientes de los jabones siempre se medirán en gramos, ya que un litro de aceite pesa menos que un kilo de ese mismo aceite. Para este jabón vamos a utilizar un cóctel de aceites y mantecas de propiedades nutritivas e hidratantes para así compensar su acción exfoliante:

– 156 gr. de aceite de oliva.
– 156 gr. de aceite de almendras.
– 235 gr. de aceite de coco.
– 47 gr. de manteca de cacao.
– 47 gr. de cera de abejas.
– 31 gr. de aceite de girasol.
– 91,8 gr. de sosa cáustica.
– 236 gr de agua destilada.

Las proporciones que os doy las he calculado con la calculadora de Mendrulandia para hacer un kilo de jabón. Si queréis cambiar alguno de los ingredientes tendréis que volver a calcular la proporción de agua y sosa con esta calculadora, ya que los índices de saponificación varían de un ingrediente a otro y el jabón podría saliros mal.

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¿COMO SE PREPARA JABÓN CASERO CON EL PROCESO EN CALIENTE?

1.- Mezclamos la sosa con el agua, para lo que iremos echando en el recipiente del agua la sosa, poco a poco y nunca al revés, porque podría salpicar y quemarnos la piel. Se remueve con mucho cuidado y se deja reposar hasta que la sosa se haya disuelto totalmente en el agua. Tened cuidado en este punto, porque la sosa eleva la temperatura del agua y podríais quemaros.

2.- En un recipiente al baño maría introducimos las grasas que vayan a formar parte de nuestro jabón y dejamos que se derritan y se fundan entre si. En este caso mezclaremos el aceite de oliva, el aceite de girasol, el aceite de coco, el aceite de almendras dulces, la manteca de cacao y la cera de abejas.

3.- Cuando nuestra mezcla de aceites y mantecas se haya derretido, verteremos la mezcla de sosa y agua reposada sobre ella y empezamos a batirlo con una batidora hasta que llega un punto que se conoce como “punto de traza”, que es cuando la mezcla espesa y se vuelve opaca, adquiriendo una consistencia parecida a las natillas. En este momento se puede dejar un rastro en la superficie (parecido a cuando montamos claras) y será el indicativo de que ya ha llegado al conocido punto de traza.

4.- Paramos de batir el jabón y lo dejamos reposar al baño maría con el fuego al máximo, esperando que llegue la “fase volcán”, que es cuando el jabón entra en erupción, creciendo y adquiriendo una apariencia parecida a la de la compota de manzanas. Cuando llegue este punto significa que se está produciendo la reacción de saponificación, es decir, que nuestra mezcla se está convirtiendo en un jabón. En este momento, volvemos a batir la mezcla y podemos dejar que la “fase volcán” se repita una vez más para asegurarnos de que ha saponificado correctamente (aunque no es obligatorio).

5.- En este punto podemos añadir cualquier colorante, aceite esencial (en la proporción de 10 gotas por cada 100 gr), aroma o ingrediente extra, por lo que en este caso añadiremos la taza de salvado de avena, batiéndolo bien y, a continuación, lo retiramos del fuego.

6.- Trasladamos nuestro jabón a un molde previamente engrasado con aceite y lo dejamos reposar hasta el día siguiente, que será cuando lo desmoldemos y lo cortemos al gusto. Debéis esperar 24 horas para poder usar el jabón y, aunque suene a guarrada, para comprobar si su PH es adecuado para la piel, tenéis que tocarlo con la punta de la lengua. Si no pica, ya tenemos el jabón listo para ser usado y con un PH adecuado para nuestra piel.

Pero como una imagen vale más que mil palabras, os dejo con el vídeo que he preparado sobre como preparar esta receta, ya veréis que es más sencillo que todo lo que he explicado aquí. Espero que os animéis a intentarlo:






Por último, una serie de recomendaciones a tener en cuenta a la hora de preparar un jabón:

– La sosa caústica o Hidróxido de Sodio (NaOH) es peligrosa: su contacto sobre la piel puede causarnos quemaduras, al contacto con los ojos puede causar ceguera permanente, su ingesta puede provocar úlceras y repirar sus vapores puede causar irritanciones severas del aparato respiratorio.
– La sosa caústica debe guardarse en un lugar fresco y seco, bien alejada de los niños.
– La sosa caústica es muy peligrosa (por si no había quedado claro): debemos hacer los jabones en un lugar ventilado y utilizar mascarilla y guantes por seguridad. Yo no uso guantes porque ya tengo experiencia, pero si sois novatos con el tema es obligatorio usarlos, junto con la mascarilla. Si tenéis los ojos sensibles, sería conveniente utilizar unas gafas de seguridad.
– La sosa caústica (que es peligrosa a morir) se echa sobre el agua y nunca jamás al revés, ya que podría salpicarnos y quemarnos la piel. Recordad, la sosa se echa sobre el agua y NUNCA JAMAS el agua sobre la sosa (pero nunca jamás de los jamases!).
– El agua debe estar tibia (entre 27 y 38 grados), nunca demasiado fría o demasiado caliente, ya que al mezclar la sosa con el agua, ésta eleva su temperatura, y si está muy fría o muy caliente se pueden generar vapores o salpicaduras que pueden causarnos quemaduras, irritaciones o erupciones.
– La sosa caústica es peligrosa, he dicho, y como tal debe manejarse con sumo cuidado.
– Si tienes un accidente con la sosa caústica, lava inmediatamente la zona con agua tibia y acude a un hospital.
– Los aceites debemos pesarlos en lugar de medirlos, ya que pesa menos que el volumen que ocupa. Es decir, que un litro de aceite no pesa un kilo, si no menos.

Espero que os haya gustado este tutorial y os animéis a intentarlo!

Un beso


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